Señora Beba (Cama Adentro), Premio
Especial del Jurado en el Festival de Sundance 2005, ha ido cosechando
premios y el reconocimiento de la crítica y público en los numerosos
festivales internacionales en los que ha participado, unánimes al
resaltar el excelente trabajo de sus actrices. La ópera prima de Jorge
Gaggero está protagonizada por Norma Aleandro (inolvidable novia en "
El hijo de la novia"
) quien da vida a Beba, una dama de clase media alta argentina en
decadencia. La debutante Norma Argentina encarna a Dora, su empleada
doméstica.
El guión de “CAMA ADENTRO” fue finalista del Premio NHK del Sundance Institute y participante del Taller de guiones de Toscana.
El proyecto fue ganador del Segundo Concurso de guiones de la Provincia
de San Luis, y Ganador del concurso de Telefims sobre la crisis actual
del INCAA.
El director expresó públicamente que una de las cosas que quiso hacer
en esta película fue explorar la historia de dos mujeres provenientes
de culturas diferentes, dos mujeres arraigadas en sus mutuos prejuicios
de clase pero unidas por la experiencia de tener que convivir tres
décadas bajo un mismo techo.
A través de esta historia, trató de abordar sus propias inquietudes
sobre la crisis económica y cultural de su país y preguntarse en qué
medida un desmoronamiento tan significativo como el que se dio en la
Argentina en los últimos años puede suscitar un cambio o una liberación
en la manera en que se relacionan las personas.
Beba supo ser una dama de clase acomodada. Fue
dueña de su propia casa de cosméticos, pero hoy se ve forzada a
trabajar como vendedora puerta a puerta de productos de belleza. Son
los últimos bastiones de un estatus que no se resigna a perder. Dora
llegó a los diecisiete años desde la provincia del Chaco para trabajar
“cama adentro” en la casa de la señora Beba. Desde entonces, con el
dinero de su sueldo ha ido construyendo una casita en un asentamiento
de la periferia de Buenos Aires. Sin embargo, Dora no puede terminar su
casa porque Beba le debe seis meses de sueldo.
Cansada de escuchar las falsas promesas de pago de su patrona y
dispuesta a enfrentar el desafío de vivir su propia vida a tiempo
completo, Dora decide renunciar. Beba le promete conseguir el dinero
adeudado y le pide un plazo para reunir la suma. Durante ese tiempo,
Beba intenta persuadir a Dora para que no la deje y salen a relucir las
aristas más filosas de una relación signada por los prejuicios de clase
y códigos de poder, pero también marcada por un mutuo afecto, cimentado
durante más de tres décadas de convivencia.